Camino de Santiago

Antes de Cristo, era común entre los pueblos de lo que ahora conocemos como Europa, que guerreros y aventureros, desando demostrar su valentía, o bien como Camino iniciático, recorrieran el Viejo Continente hasta llegar al otrora Fin del Mundo. Las costas occidentales de Galicia, en España, eran en aquellos tiempos el fin de la tierra conocida. Un poblado de la región, Finisterre, es la meta del antiguo Camino.

Casi un siglo después del inicio de la cristiandad, un monje descubrió (guiado por señales) la tumba de Santiago el Mayor. Santiago era uno de los dos hermanos y discípulos de Jesucristo, que eran también llamados Hijos del Trueno.

La tradición nos cuenta que el apóstol evangelizó la Península Ibérica. A su regreso a Roma fue decapitado. Sus restos mortales fueron trasladados vía marítima a las costas occidentales de Galicia, en donde fue guardada en secreto la localización de su sepulcro hasta que aquel monje lo descubrió. La ciudad de Santiago de Compostela fue fundada gracias a ese hallazgo, coincidiendo geográficamente con el antiguo Camino hacia el Fin del Mundo. Desde la aparición de los restos del apóstol, la ciudad de Santiago de Compostela se ha convertido en uno de los tres grandes destinos de peregrinación de los cristianos, junto a Roma y Jerusalén. Millones de peregrinos han recorrido cientos de kilómetros hasta Santiago de Compostela.

El Camino, hoy en día, tiene un auge inusitado. Quien peregrina a visitar al apóstol descubre un Camino de encuentro interior inimaginable.

 

 

 

Camino en 2002

 

 

 

 

 






Camino de Santiago