<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>..::.. FRANCISCO VALENCIA ..::..</title>
	<atom:link href="http://franciscovalencia.net/?feed=rss2" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://franciscovalencia.net</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Wed, 10 Mar 2010 19:55:50 +0000</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.9.2</generator>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
			<item>
		<title>Entrevista a Francisco Valencia. Canal 7.</title>
		<link>http://franciscovalencia.net/?p=495</link>
		<comments>http://franciscovalencia.net/?p=495#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 10 Mar 2010 19:55:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.franciscovalencia.net/?p=492</guid>
		<description><![CDATA[
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><object width="480" height="385"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/CddgGiC9kRw&#038;hl=es_MX&#038;fs=1&#038;"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/CddgGiC9kRw&#038;hl=es_MX&#038;fs=1&#038;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"></embed></object></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://franciscovalencia.net/?feed=rss2&amp;p=495</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Sirva éste cuento para tiempos difíciles&#8230;&#8230;</title>
		<link>http://franciscovalencia.net/?p=469</link>
		<comments>http://franciscovalencia.net/?p=469#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 24 Feb 2010 19:23:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fvalencia</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.franciscovalencia.net/?p=469</guid>
		<description><![CDATA[HASTA LOS NERDS
Era demasiado bueno para ser cierto. ¡Por fin mi hijo dejaba las drogas! Traté de guardar la calma y escucharlo. Joaquín hablaba con la serenidad de un hombre maduro. A sus 22 años ya lo habíamos internado 2 veces en un costoso centro de rehabilitación. Mi mujer y yo descubrimos que nuestro hijo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>HASTA LOS NERDS</strong></p>
<p>Era demasiado bueno para ser cierto. ¡Por fin mi hijo dejaba las drogas! Traté de guardar la calma y escucharlo. Joaquín hablaba con la serenidad de un hombre maduro. A sus 22 años ya lo habíamos internado 2 veces en un costoso centro de rehabilitación. Mi mujer y yo descubrimos que nuestro hijo consumía cocaína cuando, 5 años atrás, dos jóvenes mafiosos lo golpearon, casi hasta matarlo, en las escaleras que hacen la función de entrada a nuestra casa. Ya hospitalizado, nos confesó que les debía dinero; Joaquín no solo consumía droga, también la distribuía entre sus amigos.</p>
<p>-Lo digo en serio papá, ya dejé la droga.<br />
-¿Qué te hizo tomar ésta decisión hijo?<br />
-Desde que la legalizaron, ya no está de moda. Ahora cualquier nerd la puede conseguir en las farmacias registradas.  Creo que me daba más placer la adrenalina que sentía al conseguir cocaína en un antro, que el hecho de consumirla.</p>
<p>Las lágrimas corrían por mis mejillas, hacía mucho tiempo que no lloraba.</p>
<p>-¿Por qué lloras papá?<br />
-De felicidad hijo, de felicidad.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://franciscovalencia.net/?feed=rss2&amp;p=469</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>NOVEDAD. Presentación de la tercera edición de &#8220;Secreto de Familia y otros cuentos&#8221;. FIL, 2009.</title>
		<link>http://franciscovalencia.net/?p=464</link>
		<comments>http://franciscovalencia.net/?p=464#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 17 Dec 2009 01:20:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fvalencia</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.franciscovalencia.net/?p=464</guid>
		<description><![CDATA[
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/dDDbMZT0QE4&#038;hl=es_MX&#038;fs=1&#038;"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/dDDbMZT0QE4&#038;hl=es_MX&#038;fs=1&#038;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://franciscovalencia.net/?feed=rss2&amp;p=464</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¡Despierta, México!</title>
		<link>http://franciscovalencia.net/?p=455</link>
		<comments>http://franciscovalencia.net/?p=455#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 02 Nov 2009 01:22:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fvalencia</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.franciscovalencia.net/?p=455</guid>
		<description><![CDATA[Estaré publicando pensamientos (esperando que nadie lo tome personal) que, desde mi humilde punto de vista, puedan ser &#8220;granos de arena&#8221;, arena mexicana, que acomulados con las ideas y esfuerzos de mis compatriotas que están cansados de la falta de justicia, sirvan de consejo a nuestros líderes que auténticamente busquen hacer de nuestro Mèxico, esa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estaré publicando pensamientos (esperando que nadie lo tome personal) que, desde mi humilde punto de vista, puedan ser &#8220;granos de arena&#8221;, <strong>arena mexicana</strong>, que acomulados con las ideas y esfuerzos de mis compatriotas que están cansados de la falta de justicia, sirvan de consejo a nuestros líderes que auténticamente busquen hacer de nuestro Mèxico, esa patria anhelada de paz, , justicia, trabajo y armonia.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://franciscovalencia.net/?feed=rss2&amp;p=455</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La Suicida Patria</title>
		<link>http://franciscovalencia.net/?p=452</link>
		<comments>http://franciscovalencia.net/?p=452#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 02 Nov 2009 01:11:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fvalencia</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.franciscovalencia.net/?p=452</guid>
		<description><![CDATA[La Suicida Patria
¿Quién iba a decir que México se suicidaría?
Olvidamos, la gran mayoría de los mexicanos, que eso tenemos en común; que somos mexicanos.
Desde mi trinchera, casi literal, veo con tristeza y desesperanza cómo mi país busca, y casi logra, la, al parecer, anhelada muerte.
Nací entre mexicanos, crecí entre mexicanos, lloré entre mexicanos, grité eufórico [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La Suicida Patria</p>
<p>¿Quién iba a decir que México se suicidaría?<br />
Olvidamos, la gran mayoría de los mexicanos, que eso tenemos en común; que somos mexicanos.<br />
Desde mi trinchera, casi literal, veo con tristeza y desesperanza cómo mi país busca, y casi logra, la, al parecer, anhelada muerte.<br />
Nací entre mexicanos, crecí entre mexicanos, lloré entre mexicanos, grité eufórico entre mexicanos; soy mexicano. Incrédulo, veo, más bien, leo, que día a día un mexicano mata a otro mexicano. Hasta ahora, el enemigo, el asesino, y al final suicida, es un mexicano.</p>
<p>Que no olvide aquel narcotraficante que al matar a un oficial o a un competidor, al final está aniquilando a un mexicano. Y, que grave en su mente el soldado que mata a un presunto delincuente, que es a un mexicano a quien el destino le llevó a quitarle la vida.</p>
<p>No digo que un individuo pueda estar encima de nuestro código jurídico; no, no busco, insisto, el justificar a un delincuente. Pero si llamo a cada uno de mis compatriotas mexicanos (sin preocuparme su situación jurídica) a que recordemos que somos hijos, todos, de México.</p>
<p>Exhorto a aquellos intelectuales, políticos, delincuentes, policías, soldados, líderes de opinión, a recordar que una agresión a un mexicano, es una agresión a la Patria misma; justificada o no.</p>
<p>¿Qué porcentaje de la producción y tráfico de estupefacientes “sirve” al consumo nacional? No lo se, ni idea tengo.<br />
México no solo es nuestra Patria, es también, nuestro educador. Si un mexicano, por decisión propia o ajena, ingresa a las filas de la delincuencia, no olvidemos ¡No! que México mismo educó, y orilló, a ese connacional a decidir su profesión y destino.<br />
No juguemos al “justo” por el simple hecho de contar con una educación privilegiada, me incluyo.</p>
<p>No pretendo, repito, justificar el crimen; simplemente amanecí recordando que soy mexicano.</p>
<p>Reciba un fraterno saludo usted, mexicano, de un mexicano. Y no olvide, usted, orillado a asesinar, justa o injustamente, que es a un mexicano, hijo de su misma Patria, a quien asesina. No suicide a México.</p>
<p>Con afecto,<br />
Francisco Valencia Sandoval, mexicano. Guadalajara, Jalisco, México; Octubre de 2009.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://franciscovalencia.net/?feed=rss2&amp;p=452</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Huelga Loca</title>
		<link>http://franciscovalencia.net/?p=447</link>
		<comments>http://franciscovalencia.net/?p=447#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 26 Oct 2009 21:01:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fvalencia</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.franciscovalencia.net/?p=447</guid>
		<description><![CDATA[-¿Qué pasa? ¿De dónde vienen esos gritos?
-¡Huelga, Don Gregorio! -¡Los trabajadores han estallado una huelga!
-¿Qué dices? ¡No lo creo! Pero, si todo va sobre ruedas en la fábrica. ¡Nunca estuvimos mejor!
-No se ponga a indagar. ¡Lo voy a sacar de aquí! Al parecer hay brotes de violencia en el área de fundición. Si a alguien [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>-¿Qué pasa? ¿De dónde vienen esos gritos?<br />
-¡Huelga, Don Gregorio! -¡Los trabajadores han estallado una huelga!<br />
-¿Qué dices? ¡No lo creo! Pero, si todo va sobre ruedas en la fábrica. ¡Nunca estuvimos mejor!<br />
-No se ponga a indagar. ¡Lo voy a sacar de aquí! Al parecer hay brotes de violencia en el área de fundición. Si a alguien se le van a echar encima, es a usted. ¡Venga, vámonos!<br />
-¡De aquí no me mueves! Ésta fábrica ha sobrevivido a tres generaciones. Y, miles de personas han forjado su vida profesional y el bienestar de sus familias aquí mismo… Mi buen Juan, fiel administrador, ¡vete! ¡Y rápido! Diles a todos los trabajadores administrativos que se retiren ahora que pueden. Que no se preocupen por su salario, yo me encargo de ello.</p>
<p>Juan no insistió; después de despedirse de Don Gregorio fue hacia las escaleras y se escabulló acompañado de sus 2 asistentes.</p>
<p>Don Gregorio simplemente se sentó en un cómodo sillón de su sala de juntas y esperó, con paciencia y valentía, los acontecimientos a venir.</p>
<p>Transcurrieron unos 20 minutos hasta que golpearon violentamente la puerta. Con mucha calma, aquel hombre sexagenario abrió las puertas de su despacho. Unas 15 personas, hombres y mujeres, gritaban al unísono: ¡Huelga! ¡Huelga! ¡Muerte a los patrones!</p>
<p>Don Gregorio reconoció en el tumulto a la señora que todas las mañanas aseaba su oficina; de hecho, la consideraba una amiga casi íntima, ya que en sus pláticas matutinas que llegaban a sostener, compartían sus alegrías y pesares del día anterior. Sintió tristeza, mucha…</p>
<p>-¿Qué sucede margarita? ¿Qué hice mal?</p>
<p>La señora encargada de la limpieza expresó culpabilidad en su rostro: lentamente, se alejó de la multitud.</p>
<p>Fue un golpe seco en la nuca, que uno de los trabajadores huelguistas le propinó con una llave Stillson. Perdió el conocimiento al instante…</p>
<p>			……………………………………..</p>
<p>8 años después…</p>
<p>Reconoció a su esposa. Aunque algo había cambiado considerablemente en ella. Tenía un mechón de canas que, elegantemente, cubría parte de su frente. No pudo hilvanar palabra alguna. Volvió a dormir profundamente…</p>
<p>				……………………………</p>
<p>Escuchó una voz femenina que, dulcemente, lo invitaba a despertar.</p>
<p>-¿Por qué me siento tan cansado? Y, ¿Quién es usted, señorita?<br />
-Don Gregorio, está usted despertando de un estado de coma profundo. Le explicaré sin rodeos. Ya son ocho años los que ha permanecido inconsciente. Todos los trabajadores del hospital consideramos que fue un milagro, cuando hace unos días su esposa nos informó  que lo había visto abrir los ojos.<br />
-¡Mi esposa! ¿Dónde está Elena?<br />
-Lo espera con sus hijos en la sala de visitas. Escuche, Don Gregorio, debo advertirle que muchas cosas han cambiado desde aquél trágico accidente en su fábrica.<br />
-Elena no tenía una sola cana. Entonces, no ha sido un sueño…<br />
-No, Don Gregorio, no lo ha sido…</p>
<p>				………………………….</p>
<p>Ya eran dos meses que estaba en reposo en el departamento donde vivía Elena. Era un sencillo piso con 2 recamaras y una pequeña sala que hacía también la función de comedor; además de albergar una pequeña y modesta cocina integral.</p>
<p>Su esposa le contó  detalles de lo acontecido desde el estallamiento de  huelga. Un subjefe de mantenimiento lo había golpeado (como ya lo relaté) con una llave del taller.</p>
<p>Elena y sus hijos decidieron mantenerlo vivo artificialmente hasta que despertara; o, en su defecto, expirara.</p>
<p>Seguía impactado con las descripciones que su esposa le daba de lo sucedido en los últimos 8 años. El líder sindical había azuzado a los trabajadores hasta convencerlos de que su patrón era un explotador. Estalló una “huelga loca”. El complejo industrial había permanecido cerrado por 3 años. El líder se salió con la suya; constituyó una cooperativa para así adueñarse de la fábrica.</p>
<p>Cinco años después de iniciar operaciones, el negocio quebró. Los nuevos cooperativistas no consiguieron administrar adecuadamente la operación.</p>
<p>Don Gregorio, aún más triste, se enteró que los trabajadores (como, tristemente es común) se quedaron sin patrimonio. Y, para empeorar las cosas, no conseguían trabajo ya que su pasado huelguista relucía una vez que los posibles empleadores investigaban sus antecedentes.</p>
<p>El susodicho líder se embolsó las cuentas por cobrar. Y, ¡vaya que fue una suma considerable!</p>
<p>					………………………….</p>
<p>En el pequeño departamento de Elena y Don Gregorio, celebraba toda la familia la Noche Buena. El feliz matrimonio, sus 5 hijos y 15 nietos</p>
<p>Cuando estaba la familia repartiéndose los humildes regalos; de pronto, un rayo de felicidad iluminó el corazón del antiguo empresario y, cargando a su  más pequeño nieto, miró a Elena, y alzando la voz (con un rostro de alegría indescriptible) dijo- soy el más feliz obrero, ahora que trabajo como montacarguista en la fábrica cementera, éstos años han sido los más felices de mi existencia</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://franciscovalencia.net/?feed=rss2&amp;p=447</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Secreto de Familia</title>
		<link>http://franciscovalencia.net/?p=256</link>
		<comments>http://franciscovalencia.net/?p=256#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 05 Dec 2008 16:51:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fvalencia</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.franciscovalencia.net/?p=256</guid>
		<description><![CDATA[—Abuela, háblame de tu abuelo. ¿Cómo se llamaba?
¿Emiliano?
—Sí, ese era su nombre. ¿Y qué te picó ahora? ¿Andas
con lo del árbol genealógico?
—No, Abue, estoy tomando un curso de escritura
creativa. Tengo la tarea de narrar un relato extraordinario
que tenga que ver con mi familia. No se me ocurre nada.
Pero recuerdo que alguna vez me hablaste del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>—Abuela, háblame de tu abuelo. ¿Cómo se llamaba?<br />
¿Emiliano?<br />
—Sí, ese era su nombre. ¿Y qué te picó ahora? ¿Andas<br />
con lo del árbol genealógico?<br />
—No, Abue, estoy tomando un curso de escritura<br />
creativa. Tengo la tarea de narrar un relato extraordinario<br />
que tenga que ver con mi familia. No se me ocurre nada.<br />
Pero recuerdo que alguna vez me hablaste del tatarabuelo<br />
Emiliano, al que fusilaron en la Revolución.<br />
Percibí una mirada de asombro en la abuela. No estaba<br />
acostumbrada a hablar de temas del pasado. Creo que<br />
sintió algo de vergüenza o quizá miedo. Las historias del<br />
tatarabuelo eran muchas. Dicen mis tíos que era un personaje<br />
misterioso. No se sabía mucho de él. En aquellos<br />
tiempos se creían muchas cosas. Siempre he sospechado<br />
que hay algo de sobrenatural en la historia de mi antepasado.<br />
—¿No puedes escribir sobre otra cosa? Por ejemplo,<br />
¿de las presas que construyó tu abuelo? Él tiene muchas<br />
aventuras que contarte.<br />
<span id="more-256"></span><br />
Al ver que mi abuela evadía el tema de Emiliano, se<br />
despertó en mí una curiosidad por develar los secretos<br />
que escondía la “leyenda desconocida”.<br />
—Tómalo con calma, Abue, escribiré sobre Emiliano.<br />
En unos días, si estás de acuerdo, vengo. Estoy seguro<br />
que tendrás muchas cosas que contarme.<br />
—Pues lo voy a pensar. Hay relatos oscuros y misteriosos<br />
sobre él. Tal vez no sea conveniente revivir esos<br />
recuerdos. No creo que nos venga bien. ¿Sabes?, hubo<br />
cosas mágicas en su vida y hasta tenebrosas. Podemos<br />
llevarnos sorpresas desagradables. ¿Te animas?<br />
—Sabía que podía contar contigo. ¿Vengo el viernes?<br />
—Eres terco como tu madre. Te espero el viernes, pues.<br />
El viernes, a eso de las ocho de la noche mi abuela<br />
y yo disfrutábamos de un sabroso chocolate caliente,<br />
acompañado de rosquillas de la panadería del barrio&#8230;<br />
A continuación transcribo literalmente las palabras<br />
de mi abuela:<br />
Emiliano nació por allá en el año 1887, en el seno<br />
de una familia bien acomodada. Ya a sus 14 años<br />
era famosa su reputación entre sus amistades, como<br />
mago aficionado. Su especialidad era desaparecer<br />
objetos. Dicen que tomaba en sus manos una manzana,<br />
y con un movimiento rapidísimo, desaparecía<br />
la fruta. Era algo inexplicable. Dejaba que sus espectadores<br />
prácticamente lo desnudaran, para asegurarse<br />
de que no hubiera escondido la manzana en su ropa.<br />
La gente comenzó a identificar sus habilidades con<br />
planos sobrenaturales.<br />
Cumplidos los 19 años, contrajo nupcias con la hija<br />
del Presidente Municipal de Guadalajara. Sus padres<br />
estaban felices. De la noche a la mañana, Emiliano<br />
había convertido a su familia en una de las más<br />
prestigiadas de la región. Los negocios familiares<br />
disfrutaron de un auge tremendo.<br />
En 1920, a sus 33, Emiliano era uno de los hombres<br />
más ricos de la ciudad. Tenía tres hijos varones. Su afición<br />
por la magia era su pasatiempo favorito. Disfrutaba<br />
sorprendiendo en sus fiestas a los invitados, con actos de<br />
desaparición de objetos diversos. Era admirado por<br />
todos, bueno, casi todos. El jardinero de su mansión,<br />
Ramón, odiaba a la clase burguesa. La revolución de<br />
1910 estaba reciente. Las diferencias entre pobres y<br />
ricos eran enormes. Ramón era uno de los líderes<br />
clandestinos del Movimiento Social Campesino.<br />
Sin sospecharlo, Emiliano tenía al enemigo habitando<br />
con su familia. La Ley de la Reforma Agraria fue<br />
aprobada en el Congreso de la Unión. La tierra sería<br />
repartida entre las familias que la trabajaran. Fue el<br />
desastre para Emiliano. Los decretos promulgados<br />
en la nueva constitución, lo llevaron a perder todas<br />
sus propiedades. Se quedó en la ruina. Ramón, el<br />
ex jardinero, mañosamente se adueñó de una buena<br />
parte de sus tierras. Irónicamente, La Reforma sólo<br />
consiguió arruinar a las familias poderosas, para<br />
formar nuevos terratenientes allegados al movimiento<br />
posrevolucionario.<br />
Emiliano, con una familia que mantener, se vio<br />
obligado a dedicarse a la profesión de mago. En poco<br />
tiempo, su reputación de rico terrateniente, fue<br />
14<br />
remplazada por la de “mago-brujo”. Su especialidad<br />
no solamente era la de desaparecer objetos comunes;<br />
ya había aprendido a desaparecer seres vivos. En sus<br />
representaciones usaba gatos y pájaros, que después<br />
de pronunciar algunas palabras mágicas, desaparecían<br />
ante las miradas sorprendidas del auditorio.<br />
Cumplidos sus 40 años, se había convertido en el<br />
ilusionista más famoso de México. El mismo Presidente<br />
contrataba sus servicios para sus fiestas, a las que<br />
concurrían las personalidades más destacadas de la<br />
nueva aristrocracia. Ya no era el hombre más rico, pero<br />
sí el más feliz. Gracias a los ingresos obtenidos como<br />
mago, podía dar escuela a sus hijos y ofrecerle ciertos<br />
lujos a su esposa. Para él lo más importante no era el<br />
dinero. La fama obtenida era su mejor remuneración.<br />
Emiliano no se imaginaba que seguía teniendo un<br />
enemigo oculto, Ramón. Por aquellos días empezó<br />
a correr el rumor de que el famoso mago tenía un<br />
pacto con fuerzas diabólicas. La gente nunca se<br />
enteraba dónde habían quedado los animales que<br />
desaparecía. Nunca los volvían a ver.<br />
Lo que la gente no sospechaba, era que no sólo se<br />
trataba de rumores. Detrás de cada acto, el mismo<br />
Emiliano no sabía qué pasaba con los objetos. Ni él<br />
mismo entendía qué sucedía. Desde joven veía como<br />
algo natural, el que desaparecieran los objetos. Nunca<br />
se cuestionó sus habilidades. Emiliano vivía en otra<br />
realidad. A nadie comentaba su secreto.<br />
En la feria regional de 1934, Emiliano recibió la<br />
15<br />
más extraña invitación. Su enemigo, Ramón, era en ese<br />
entonces diputado local. Habría un acto multitudinario en<br />
el Palacio Legislativo, al cual nuestro mago era requerido<br />
como amenizador. Ramón le tenía preparada una<br />
trampa. Él mismo se ofrecería como voluntario, para ser<br />
desaparecido por Emiliano. Sabía que descubriría<br />
el secreto de su rival, y que después de revelarlo,<br />
Emiliano volvería a la pobreza. Su venganza, ahora<br />
sí, sería completa.<br />
Unos trescientos espectadores presenciaban<br />
admirados los actos de Emiliano. Cuando estaba a<br />
punto de terminar, Ramón apareció ante el público<br />
y exigió, como diputado, formar parte del espectáculo.<br />
Emiliano trató de persuadir al legislador para que<br />
no se prestase a ser desaparecido. Pero Ramón era<br />
un hombre muy poderoso y amenazó a Emiliano con<br />
encarcelarlo si no accedía. Lo peor estaba por suceder.<br />
Una vez pronunciadas las palabras mágicas, el<br />
diputado desapareció ante las miradas asombradas<br />
de los espectadores. El mismo Emiliano creía que no<br />
lograría completar el acto; fue el primer sorprendido.<br />
La esposa de Ramón gritó desde su asiento, pidiendo al<br />
mago que apareciera a su esposo. Fue entonces cuando<br />
Emiliano reveló su secreto. Dijo no saber cómo aparecer<br />
los objetos, animales y ahora, a personas. En cuestión<br />
de minutos, miembros de la policía local aprehendían<br />
a Emiliano y lo llevaron a la cárcel municipal.<br />
El juicio no duró mucho, Emiliano fue condenado<br />
a morir fusilado, por el delito de secuestro de un<br />
16<br />
funcionario público. Al día siguiente, era llevado por<br />
gendarmes al paredón. Su muerte fue instantánea.<br />
Nunca se volvió a saber de Ramón. Los dos enemigos<br />
habían cobrado venganza mutua.<br />
—Esa es la historia de tu tatarabuelo. Te dije que<br />
estaba rodeada de misterio.<br />
—¡Caray, abuela, no creo nada de lo que me contaste!<br />
No vine aquí para que me tomaras el pelo.<br />
—Está bien, no me creas. Anda, ve a la cocina y trae<br />
una manzana para tu abuela, por favor.<br />
Era la hora de cenar, tomé como algo normal la petición<br />
de mi abuela. Tendría hambre. Encontré una manzana<br />
recién cortada de la huerta familiar. Cuando se la entregué,<br />
inmediatamente pronunció unas palabras y la manzana, ante<br />
mi sorpresa, desapareció. Mi abuela me lanzó una mirada<br />
de complicidad.<br />
—¿Ahora me crees? Ya sabes el secreto de la familia.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://franciscovalencia.net/?feed=rss2&amp;p=256</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El Anillo de la Señora Hastings</title>
		<link>http://franciscovalencia.net/?p=86</link>
		<comments>http://franciscovalencia.net/?p=86#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 01 Dec 2008 17:05:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fvalencia</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.franciscovalencia.net/?p=86</guid>
		<description><![CDATA[La señora Hastings era una anciana muy distinguida.
Aún conservaba algo de su juvenil belleza. Medía, por
lo menos, más de un metro ochenta centímetros, era
delgada; pero no sólo era la altura y su particular belleza lo
que había llamado mi atención. En uno de sus dedos, tenía
un anillo con el diamante más grande que hubiera visto.
No sé [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La señora Hastings era una anciana muy distinguida.<br />
Aún conservaba algo de su juvenil belleza. Medía, por<br />
lo menos, más de un metro ochenta centímetros, era<br />
delgada; pero no sólo era la altura y su particular belleza lo<br />
que había llamado mi atención. En uno de sus dedos, tenía<br />
un anillo con el diamante más grande que hubiera visto.<br />
No sé mucho de joyas, pero les aseguro que éste tendría<br />
todos los quilates que hacen costoso a un diamante.<br />
Era famosa por su excentricidad. Dicen que estaba<br />
loca. Temí que la razón por la cual había sido invitado,<br />
fuera por algún capricho de la señora y que de alguna<br />
forma, me hiciera quedar en ridículo. Tuve el presentimiento<br />
de que algo raro estaba por suceder.<br />
<span id="more-86"></span></p>
<p>La fiesta era en honor de la señora Hastings. Celebraba<br />
50 años de estancia en México. Pude distinguir<br />
a las personalidades más conocidas del medio social de<br />
Guadalajara. Aún no sabía por qué había sido invitado.<br />
El sobre estaba en el parabrisas de mi coche saliendo de<br />
la oficina. Al principio, creí que era una broma, pero<br />
cuando llamé al teléfono que aparecía al calce de<br />
la carta, me contestó una muchacha en casa de la señora,<br />
confirmando la invitación. Y ahí me tenían, solo entre<br />
la gente más importante de la ciudad.<br />
Por fin, logré vencer mi timidez y me acerqué a la<br />
señora para agradecer sus atenciones.<br />
—Disculpe la intromisión, señora Hastings, soy<br />
Jerónimo Bojórquez.<br />
La mirada de la señora Hastings, me pareció familiar.<br />
Era como si la conociera hace mucho tiempo.<br />
Me miró de pies a cabeza.<br />
—Eres más flaco de lo que esperaba.<br />
No pude ocultar mi sorpresa. Su tono de voz me<br />
recordaba algo. Mi mente se quedó en blanco. No supe<br />
que contestar.<br />
—¡Vamos Jerónimo!, di algo. No te quedes callado.<br />
—Disculpe usted, señora, ¿acaso nos conocemos?<br />
—Digamos que no nos hemos visto. Dejémoslo así.<br />
El diálogo con la señora Hastings, me estaba agobiando.<br />
Era demasiado misterio para una sola noche.<br />
—Tranquilo, Jerónimo; te preguntarás porqué te he<br />
invitado a mi fiesta. Ven, vamos a la terraza a platicar.<br />
El jardín era enorme. De noche parecía un bosque.<br />
Nos sentamos en un elegante sillón de piel al lado de<br />
una fuente.<br />
—Señora Hastings, francamente no entiendo nada.<br />
Es un honor estar en su fiesta, pero le agradecería que<br />
me dijera por qué he sido invitado.<br />
—Sé que eres escritor, Jerónimo. Quiero que escribas<br />
mi biografía.<br />
—¿Yo?, pero si hay infinidad de famosos autores que<br />
quisieran narrar su vida. Yo sólo soy un principiante.<br />
—Precisamente, por eso quiero que seas tú quien la<br />
cuente. Necesito a alguien fresco, que escriba sin<br />
protagonismos.<br />
No cabía en mí la alegría. El redactar la biografía<br />
de un personaje tan conocido, me llevaría a la fama.<br />
Mi vida estaba a punto de dar un vuelco.<br />
—No se diga más, señora, acepto encantado. ¿Cuándo<br />
quiere empezar?<br />
—Ahora mismo.<br />
—Pero, no vengo preparado. Necesito una grabadora<br />
y mis cuadernos para trabajar.<br />
—Quiero que lo hagas de oído. No perdamos tiempo.<br />
Por ahora sólo te daré la versión corta. Mañana empezaremos<br />
con los detalles.<br />
—De acuerdo, señora, la escucho.<br />
Nací en Worlington, Inglaterra. Un pequeño pueblo<br />
al norte de York. Mi familia era muy pobre. Mi padre<br />
trabajaba para el dueño de una tienda de juguetes.<br />
Desde pequeña, tuve aptitudes para la danza. Asistiendo<br />
a funciones de teatro callejeras, aprendí a<br />
mover mi cuerpo de tal forma, que a los 16 años<br />
recibí una invitación para trabajar en un grupo de<br />
baile local. Oculté a mi padre mi pasión por el baile.<br />
Era un hombre muy conservador, y estaba segura<br />
que desaprobaría mi decisión.<br />
A los 18 años, el director de una reconocida<br />
escuela de baile en Londres, que iba de paso por el<br />
pueblo, me invitó a unirme a su grupo. Me ví en la<br />
necesidad de pedir la aprobación paterna. Como lo<br />
106<br />
había imaginado, mi padre no permitió que su única<br />
hija, se convirtiera en bailarina. Mucho menos que<br />
me mudara a Londres.<br />
Me armé de coraje y me escapé de casa. Me mudé,<br />
en donde me esperaba una ascendente carrera. De mi<br />
familia, nunca supe nada más…<br />
Me convertí en una celebridad. En todas las fiestas<br />
y cocteles de la alta sociedad, era una de las invitadas<br />
de honor.<br />
Una noche, en una de esas fiestas, un importante<br />
productor de teatro neoyorkino, me invitó a hacer<br />
una gira en Estados Unidos como parte de su elenco.<br />
A mis 21 años, era la estrella principal de una de las<br />
compañías teatrales más importantes de Brodway.<br />
Me casé con mi mecenas. Me duplicaba en edad. Aún<br />
con la diferencia generacional, fui feliz con él.<br />
Pero, de la noche a la mañana, mi vida dio un<br />
vuelco. Mi esposo murió de un ataque cardiaco.<br />
Heredé toda la fortuna que dejó. A los 28 años, era<br />
una viuda millonaria. Tenía muchos pretendientes, pero<br />
quien robó mi corazón, fue un hombre de negocios<br />
mexicano, que compraba telas finas en Nueva York<br />
para venderlas cinco veces más caras en México.<br />
Nos casamos en su hacienda, en San Luis Potosí.<br />
Vendí todas mis propiedades y unimos nuestras<br />
fortunas. Así, nos convertimos en la familia más rica<br />
del estado. Procreamos cuatro hijos, dos mujeres<br />
y dos hombres; fueron los años más felices de mi vida.<br />
De repente, la desdicha llegó de nuevo a mi vida.<br />
107<br />
Descubrí que mi esposo tenía una amante. Era una<br />
trabajadora de la hacienda, con quien tenía dos hijos.<br />
Mi orgullo me llevó a fugarme con tres de mis hijos a<br />
donde él, no me pudiera encontrar. Para esas fechas,<br />
él estaba de viaje en Europa con nuestro hijo menor.<br />
Tomé la mitad de la fortuna y me vine a vivir aquí, a<br />
Guadalajara. De mi marido y de mi hijo, ya no volví<br />
a saber nada. Lo único que sé, es que el padre de mis<br />
hijos murió hace un año.<br />
Mi corazón latía rápidamente. No daba crédito a lo<br />
que escuchaba. ¿Sería posible? Mi padre había muerto<br />
hace un año exactamente. Había perdido su fortuna hace<br />
tiempo. La historia de la señora Hastings parecía estar<br />
ligada, de alguna forma, a la de mi padre.<br />
Mi padre fue abandonado por mi madre y mis hermanos,<br />
precisamente en su hacienda, en San Luis Potosí.<br />
Debido a la depresión anímica que siguió al cruel abandono,<br />
en pocos años quedó en la ruina. Yo me mudé a<br />
Guadalajara a los 20 años.<br />
—Veo que lo vas entendiendo Jerónimo –dijo en un<br />
tono algo sarcástico.<br />
—¡Está usted loca! Ya me habían hablado de usted.<br />
¡Sólo quiere jugar con mis sentimientos! Debe haber<br />
averiguado mi vida para jugar conmigo. Ha perdido la<br />
razón.<br />
La dejé hablando sola y salí de prisa de la mansión.</p>
<p>* * *</p>
<p>Ya habían pasado ocho años, desde aquel extraño<br />
encuentro con la señora Hastings. Estaba por mudarme<br />
al Distrito Federal. Una mañana, cuando leía el periódico,<br />
descubrí decenas de esquelas anunciando la muerte<br />
de la señora. Sentí lástima por la pobre y desquilibrada<br />
señora.</p>
<p>* * *</p>
<p>El día de la mudanza, cuando empacaba las pocas cosas<br />
que mi padre había dejado después de su muerte, cayó<br />
al suelo una foto en blanco y negro al suelo. Estaba<br />
recortada la cara de la mujer que cargaba a un niño.<br />
Era yo, con unos dos años de vida, abrazado por la que<br />
supuse, era mi madre. Me quedé blanco al descubrir<br />
en sus grandes y finas manos, aquel hermoso anillo con<br />
un gran diamante. Era el mismo que llevaba la señora<br />
Hastings en aquella fiesta.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://franciscovalencia.net/?feed=rss2&amp;p=86</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Ojos Pelones</title>
		<link>http://franciscovalencia.net/?p=63</link>
		<comments>http://franciscovalencia.net/?p=63#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 29 Nov 2008 21:42:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fvalencia</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.franciscovalencia.net/?p=63</guid>
		<description><![CDATA[ES muy temprano, tal vez demasiado temprano, pero
aquí estoy con los ojos “pelones”. Anoche de verdad,
la pasé muy bien, no puedo dejar de pensar en ella…
Sus grandes ojos, a veces muy cerrados, a veces muy
abiertos. Su pelo siempre en movimiento, sin ritmo
constante, pero sí con una gracia que pocas veces se ve
en el cabello de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>ES muy temprano, tal vez demasiado temprano, pero<br />
aquí estoy con los ojos “pelones”. Anoche de verdad,<br />
la pasé muy bien, no puedo dejar de pensar en ella…<br />
Sus grandes ojos, a veces muy cerrados, a veces muy<br />
abiertos. Su pelo siempre en movimiento, sin ritmo<br />
constante, pero sí con una gracia que pocas veces se ve<br />
en el cabello de una mujer. Creo en verdad que lo que<br />
más llamó mi atención, fue su pelo.<br />
<span id="more-63"></span></p>
<p>Llegué al lugar como a eso de las 11:00 de la noche;<br />
ni tarde ni temprano para un bar como El Galo. Traía ya<br />
unos tequilas encima. Carlos y Miguel apenas se podían<br />
mantener en pie; digamos que ayer me tocó el papel<br />
de “nana” de un par de borrachos. Apenas entré y Miguel<br />
ya se había metido en problemas con el novio de una de<br />
las meseras del lugar; bueno, cómo no iba a meterse en<br />
broncas, después de haber tocado un poco de lo que<br />
ni los amigos de mucha confianza pueden voltear a ver<br />
en la novia del prójimo. En fin, tuve que expresarle<br />
al tipo unas mentirillas piadosas acerca de Miguel; con<br />
decirles, que hasta sub-procurador de Colima, resultó<br />
ser mi cuate Miguel.<br />
Después de pasear por el lugar, buscando alguna<br />
“bolita” de niñas para poder entretenernos, me encontré a<br />
quien me tiene algo trastornado. Al principio traté de<br />
fingir y ni siquiera la vi de frente, pero fue demasiado<br />
para mí y traté de entablar “comunicación”. Por lo<br />
general se me ocurre algún tema interesante para<br />
comenzar a hablar con alguien, pero créanme que no<br />
pude pensar en nada y hasta tartamudee. Creo que le<br />
hizo mucha gracia el verme titubear; pude percibir<br />
una sensación de orgullo en sus ojos, ante el hecho de<br />
sentirse una mujer lo suficientemente atractiva, como<br />
para poner a temblar a un hombre.<br />
Poco a poco fui recobrando mi seguridad y por lo<br />
menos, pude poner atención a lo que ella decía: Me dije<br />
a mí mismo –¡Francisco, ahora sí que encontraste a una<br />
mujer que podría cambiar el rumbo de tu existencia!–<br />
No digo que su conversación fuera la más interesante,<br />
pero la manera de hablar, el tono de voz y sobre todo, los<br />
movimientos de sus labios, sencillamente cumplieron<br />
todas mis expectativas. ¡Y vaya que soy exigente!<br />
Cuando más hipnotizado estaba, sentí como cuando<br />
uno está escuchando su canción favorita y de repente se<br />
raya el disco, al escuchar las siguientes palabras: –¡Veo<br />
que ya conociste a la esposa de mi jefe!– Esa frase,<br />
dicha con el acento un tanto grosero de un borracho, en<br />
este caso de Carlos, me hicieron sentir hasta náuseas.<br />
¿Qué pasó el resto de la noche? No sé, pero aquí<br />
me tienen de madrugada en mi cama y con los ojos<br />
“pelones”.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://franciscovalencia.net/?feed=rss2&amp;p=63</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
